Yoshi Touch and Go
Sin duda la NDS introdujo una nueva forma de jugar "sin botones", y uno de los juegos que más se aprovecha de esto es el Yoshi Touch & Go, (Catch! Touch! Yoshi en Japón). La mecánica del juego tiene dos partes: una caida de mil metros de Baby Mario amortiguada por globos, y una segunda parte en la que Mario galopa a lomos del dinosaurio verde de Nintendo, y cuya longitud varía dependiendo del modo de juego elegido. En ambas partes el objetivo principal es conducir a Mario y Yoshi creando nubes con el stylus, mientras intentamos esquivar a los enemigos y conseguir el mayor número de monedas posible, de forma que podamos sumar más puntos, bonificaciones en forma de tiempo o power-ups. Con cuatro modos de juego y un mini-juego oculto, se podría pensar que el videojuego es algo corto, pero en realidad sucede todo lo contrario, porque destapa una faceta del videojuego que había quedado un poco relegada desde los tiempos de los 8 y 16 bits: la consecución de Récords. Y es que es uno de esos juegos que te pide una partida más para intentar superar la máxima puntuación, cosa muy abandonada en favor de los nuevos juegos que presentan partidas más "profundas" en concepto.
Al principio el sistema de juego es frustrante, ya que uno no se acostumbra al control con el stylus y además sólo se dispone de una vida. Que rocen a Yoshi significa volver a empezar. Dan ganas de estampar la consola contra la pared. Pero una vez que le has pillado en tranquillo la cosa cambia; además de la frustración comienza a aparecer una tremenda adicción y se desarrolla en ti el síndrome "Una partidita más..." . La razón es la tremenda originalidad del título de Nintendo.
Yo tampoco he podido resistir a la tentación y me he viciado un poco este verano... hasta que mis hermanas han descubierto el jueguecito, lo que ha probado un pique familiar. Aún así yo soy el rey del modo Maratón, aquí está la prueba...

Y el viernes, la PSP. Digo el viernes porque tengo un examen ese día y no la voy a recoger el jueves y estar todo el día viciado. Que me conozco...